
Los medios de comunicación cumplen la función social de informar, opinar públicamente y formar opinión social en torno a los acontecimientos y por ello se ven llamados a repensar su papel frente a la realidad violenta que vive nuestro país ya que deben estar sujetos a velar por la veracidad e imparcialidad de los cubrimientos noticiosos que hacen de la realidad.
Muchas veces la percepción social que poseemos acerca del conflicto armado proviene de lo que vemos, leemos y escuchamos en la televisión, la prensa, el Internet y la radio y prima incluso sobre los hechos concretos que nos rodean y de los cuales hablan los medios.
La relevancia del contenido de lo que informan los medios sobre la realidad misma se observa en que lo que pensamos y analizamos con respecto a la violencia, sus actores y sus victimas, incluyendo los estigmas y los juicios morales se ve fuertemente influenciada y a veces dirigida por el contenido, los juicios y las conclusiones que pueda contener la redacción de una noticia.
Frente al drama actual se están haciendo recomendaciones sobre el papel que deben cumplir los medios de comunicación en este Gobierno y dentro de lo que se llama Seguridad Democrática. Pero el principal reto lo tenga en la decisión de tomar partido en este conflicto armado, de manera decidida tienen que tomar partido por las victimas del conflicto, y entre ellas los desplazados. No se puede seguir contando esta historia de guerra y horror sólo a través de los ojos de los actores armados sino más bien dar relevancia a la visión de las victimas que, en definitiva, es toda la sociedad.
Los medios tienden a subrayar los distinto, lo excepcional, las noticias que despierta interés en la audiencia y no todos los sucesos califican para ser noticia; por esto masacres, atentados, combates y magnicidios ocupan una proporción muy grande en los medios colombianos que intentan describir el acto violento ignorando aspectos del conflicto, tales como su contexto, raíces, motivaciones, implicaciones y consecuencias globales, los cuales ayudarían en la construcción de soluciones al problema del cual informan.
En el año de 1995 reaparece el concepto de desplazado en los medios de comunicación colombianos después de diez años de recrudecimiento del conflicto; Colombia se reconoce por fin como un país de desplazados a través de cifras alarmantes y como consecuencia de la guerra y no como nueva estrategia de los actores armados como se quería mostrar hasta ese entonces.
Frente al drama actual se están haciendo recomendaciones sobre el papel que deben cumplir los medios de comunicación en este Gobierno y dentro de lo que se llama Seguridad Democrática. Pero el principal reto lo tenga en la decisión de tomar partido en este conflicto armado, de manera decidida tienen que tomar partido por las victimas del conflicto, y entre ellas los desplazados. No se puede seguir contando esta historia de guerra y horror sólo a través de los ojos de los actores armados sino más bien dar relevancia a la visión de las victimas que, en definitiva, es toda la sociedad.
Los medios tienden a subrayar los distinto, lo excepcional, las noticias que despierta interés en la audiencia y no todos los sucesos califican para ser noticia; por esto masacres, atentados, combates y magnicidios ocupan una proporción muy grande en los medios colombianos que intentan describir el acto violento ignorando aspectos del conflicto, tales como su contexto, raíces, motivaciones, implicaciones y consecuencias globales, los cuales ayudarían en la construcción de soluciones al problema del cual informan.
En el año de 1995 reaparece el concepto de desplazado en los medios de comunicación colombianos después de diez años de recrudecimiento del conflicto; Colombia se reconoce por fin como un país de desplazados a través de cifras alarmantes y como consecuencia de la guerra y no como nueva estrategia de los actores armados como se quería mostrar hasta ese entonces.
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