Las violaciones a la libertad de prensa son el pan de cada día en un país como Colombia donde informar con rigor, veracidad y libertad se ha convertido en un desafío. Cada vez son más los periodistas exiliados forzosamente, desterrados de una labor que requiere de valentía al tener que enfrentar un país manipulador, sometido durante décadas a la violencia provocada por el narcotráfico, grupos armados o políticos corruptos que quieren monopolizar y gobernar.
Sin embargo, es ese Gobierno Nacional, quienes junto con algunos dueños y directores de medios de comunicación, han manipulado la información y censurado a su conveniencia, favoreciendo sus propios intereses político-económicos. “La estigmatización y los señalamientos por parte de funcionarios, miembros del gobierno y asesores del mismo se han convertido en mecanismos para obstaculizar la denuncia de hechos de corrupción” destaca un artículo escrito por el Instituto de Prensa.
Si se parte de la idea de que el periodista tiene la obligación de darle sentido a la realidad, de organizar la información y tratar de explicarla e ir más allá, se puede afirmar que en nuestro país esta situación se cumple, pero pasando primero por las manos de aquellos grandes imperialistas que se han adueñado del 4 poder, de ahí que “la mayoría de los nuevos grupos de comunicación quienes los dirigen no son periodistas. Son empresarios cuya principal preocupación es el provecho” afirma Ignacio Ramonet, invitado al Freed Forum y director de Le Monde Diplomatique.
Ramonet no sólo hace referencia al apoderío mercantil también, menciona el tema de la libertad de prensa, asegurando que “Es muy difícil hacer un verdadero periodismo. Si el periodismo independiente es oponerse a los grandes poderes económicos, políticos y mediáticos, es muy difícil que un periodista lo logre o tenga un espacio para expresarse”.
La degradación del ejercicio de la libertad de prensa es impresionante, pero el periodismo colombiano no ha fallado en la labor de reportear los hechos, sino en tratar de explicarlos porque “siempre habrá un Gobierno queriendo ocultar algo y un periodista investigándolo, para luego ser amenazado”.
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) redacta un informe que da cuenta del número de periodistas que han sido asesinados por el simple hecho de ejercer su profesión “en seis meses se reportaron 32 amenazas contra periodistas, especialmente de la prensa escrita y de emisoras radiales de los departamentos del Huila, Tolima, Norte de Santander, Santander, Arauca, Valle del Cauca, Caquetá y el Distrito Capital, Bogotá” una situación que agobia a todos y cada uno de los venideros periodistas obligándolos a estar atados y prevenidos ante su próxima publicación.